Todos los tios son iguales

Capítulo 5

-No me digas, Mario, que no te gusta.

-¡Yo no he dicho nada!

-¡Ayy, hermanito! Tienes que espabilarte.

Una bofetada prosiguió estas palabras. John salió de la cocina en cambio, Mario, se quedó pensativo en ella...

Mientras tanto los tres conversaban en la mesa.

-¿Qué? ¿Te ha gustado mi hermano?

Eva no se lo podía creer, ¿su hermano? No se parecían en nada.

-No está mal, pero no me gusta y yo tampoco le gusto a él.

-Eva, ¿Porqué no vas a buscarle?, se va a enfriar.

A Vicky le daba igual que se enfriara, lo que pasaba es que se moría de hambre.

-Vale.

Eva se dirigió a la cocina y entró.

-Mario se va a...

Eva no pudo acabar la frase. Mario se abalanzó sobre ella y la besó.

El beso duró cinco segundos. Pocos segundos, pero intensos.

El joven se apartó de Eva. Estaba nervioso. Siempre que estaba nervioso se tocaba el pelo.

Intentó salir de la cocina pero Eva le cogió del brazo.

-Espera...

Eva cogió los brazos de Mario y los situó en su cintura. Ella colocó los suyos en el cuello del joven y otro beso llegó.

Eva estaba encantada. Ese chico era diferente, especial y lo mejor de todo, le hacía sentir especial.

Mario fue el primero en salir y en sentarse con John y con Vicky.

Poco después salió Eva.

Vichy no esperó a que su amiga se sentara. Empezó a comer y los tres la siguieron.

-Que ¿os habéis perdido? Habéis estado diez minutos en la cocina. Vicky estaba enfadada pero conforme su estómago se llenaba, su humor mejoraba.

-Jajaja, ¡déjales! ¡Han tardado poco! John estaba seguro de que su hermano se había lanzado. No había más que mirarles. No paró de tocarse el pelo en toda la cena.

Recogieron la mesa entre los cuatro y se sentaron en el sofá.

-¿Jugamos a algo?

-Vale Vicky, pero ¿a qué?

John y Vichy se miraron cómplices y ella fue la que empezó a preguntar.

-Mario, para tí ¿Ha pasado algo en la cocina?

El joven se sonrojó.

-No.

Eva no daba crédito, miró a Mario. Éste esquivó su mirada.

La chica se levantó del sofá, tiró el cojín a Mario y corrió hacia su habitación.

Se sentó en la cama. Tenía ganas de llorar. Esos diez minutos que para ella habían sido todo, para él no habían sido nada. Era una tonta. Había pensado que él era diferente. 

Su hermana tenía razón, todos los tíos son iguales.

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Alba (lunes, 12 noviembre 2012 16:56)

    dioos beaa cuantaa razoon todos los chicos son iguales :)