Un encuentro diferente

Capítulo 3

Lorena y Eva no podían dejar de pensar en Vicky. La han llamado más de veinte veces. ¿Le habrá pasado algo? La sensación de culpa aumentaba cada segundo.

Antes de despedirse habían quedado en que Vicky tenía que llamarlas para que se aseguraran de que estaba bien. Lorena volvió a coger el móvil y realizó la llamada que tanto se había repetido a lo largo de la noche. Nada, seguía apagado. Los primeros rayos de luz entraron por la ventana del gran salón.

A diferencia de Vichy, Lorena y Eva pertenecían a una familia adinerada. El padre de ambas trabajaba como gerente de ventas de una prestigiosa empresa de automóviles y la madre era decana en la universidad, donde pronto estudiarían las dos.

Lorena estaba agobiada y decidió darse una ducha.

Eva, en cambio, se tumbó en su cama a leer un rato. Leer era lo único que conseguía apartarle de la realidad.

En ese mismo instante el teléfono de Eva sonó. Ésta se abalanzó sobre el mismo, pero no era Vicky. Entonces ¿quién era?

-¿si? La voz de Eva sonó apagada, era evidente la preocupación que la invadía.

-Hola cariño, siento no haberos llamado antes ¿te he despertado?

-¡Vicky! Estábamos muy preocupadas. ¿por qué no nos cogías el teléfono?

-Es que está sin batería, dijo Vicky avergonzada.

-Entonces ¿de dónde  llamas?

-Es una historia muy larga. ¿Esta tarde tenéis algo que hacer?, preguntó Vichy.

- no, no tenemos nada ¿porqué lo dices?

-Espera un segundo, dijo Vichy soltando el teléfono encima de la mesa de café. Mientras tanto, Eva jugaba con un boli sobre la cubierta del libro que estaba leyendo por tercera vez, "Cállame con un beso".

Su amiga volvió al teléfono.

-Oye, estaros listas, a los diez pasos a por vosotras aah y avisad a vuestra madre de que pasareis el fin de semana conmigo. Vicky estaba encantada de que John hubiera aceptado la idea que había propuesto.

-Vale, pero ¿dónde iremos?

-Vosotras hacedme caso, nos vemos luego, avisa a Lorena.

Tras estas palabras, Vichy cortó la llamada. En ese instante, Lorena entró en la habitación. Una toalla envolvía su cuerpo perfectamente dibujado y una pinza recogía su impresionante pelo largo y ahora rizado por la espuma.

A pesar de que eran gemelas, Eva pensaba que Lorena era más guapa.

Eva le contó por encima la historia y tras coger los shorts marrones y una camiseta a juego, salió para la ducha. Ya estaban preparadas.

Lorena llevaba el pelo rizado y se había maquillado.

Eva en cambio, iba más sencilla y llevaba el pelo mojado. No le daba tiempo a secárselo.

El sonido de un claxon alertó a las jóvenes.

Se despidieron de su madre con un beso y salieron de la casa. Observaron desde la entrada la figura de su amiga junto a un deportivo negro.

Vicky, al darse cuenta de la presencia de sus amigas, abandonó definitivamente el coche y se abalanzó sobre ellas. Las tres aterrizaron en el césped. Al contemplar la escena, John decidió aproximarse.

-Chicas, se me hace tarde, ¿podéis dejar esto para luego?

Vicky fue la primera en levantarse y John le recibió con un fuerte beso.

-Ves al coche cariño, ya vamos.

Otro beso, ésta vez con más pasión, llegó.

El joven se dirigió al coche y Vicky se giró hacia sus amigas.

Ambas se echaron a reír. Vicky no comprendía nada y decidió dejar el tema.

-Anda vamos, que John tiene prisa.

Las tres entraron en el coche. Lorena y Eva preferían no hablar, simplemente escuchaban con atención la conversación que su amiga mantenía con aquel chico de aspecto juvenil.

-¿Oye cariño, ¿por qué tienes tanta prisa?

-Es viernes, tengo guardia en la comisaría.

-Ahh,es verdad.

-Yo os dejo en casa y ya hablamos esta noche, ¿vale mi amor?

-Vale

Un nuevo beso dejó a las jóvenes boquiabiertas.

Las tres salieron del coche y contemplaron con el deportivo se alejaba de la casa.

Vicky rebuscó en los bolsillos de la chaqueta que John le acababa de regalar y extrajo las llaves de la casa, por el tamaño, más parecida a una mansión.

Vicky todavía no había ido a su casa a coger sus cosas. Le traían demasiados recuerdos, así que John le compró algo de ropa. Tenía estilo.

Las jóvenes entraron en la casa y no pudieron reprimir su entusiasmo, sobretodo Lorena.

-Dios-dijo gritando-con este has pegado el braguetazo.

Ahí Lorena lleva algo de razón, aunque no sé como tu padre te ha dejado venir.

Vicky se sentó en el sofá donde pocas horas antes había estado con John.

-Chicas mi padre está muerto...

Vicky rompió a llorar y la casa, que antes estaba en silencio, se inundó de sollozos.

Lorena y Eva se sentaron junto a su amiga, una a cada lado, pero ya no hacía falta que la animaran.

Vicky se secó las lágrimas con el pañuelo que envolvía su cuello, y respirando hondo esbozó una sonrisa.

Lorena y Eva no salían de su asombro. Durante una hora aproximadamente escucharon sin perder el mínimo detalle, como Vicky les narraba su noche, una noche de película.

Eva apreciaba un montón a Vicky, pero la envidia le corroía.

Era la única que no había encontrado novio. No había encontrado a su príncipe azul, pero, en estas semanas aparecerá, casi por casualidad, alguien especial en su vida.

 

 

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