No ha sido un error

 Capítulo 6

 Vicky entró en la habitación:

-¿Estás bien?

-Tu qué crees...

Ahora si rompió a llorar. Vicky la abrazó con fuerza. No entendía porque le afectaba tanto, le acababa de conocer, aunque ella era la menos indicada para hablar.

La puerta de la habitación se abrió de nuevo.

-Vicky, ¿Te importa dejarnos solos?

La chica negó con la cabeza y tras darle un beso a su amiga en la frente, salió de la habitación.

Mario se sentó en el otro extremo de la cama.

-Lo siento...-dijo Mario, con la voz quebrada, arrepentido, transmitía dolor.

-¿Qué lo sientes?-Eva elevó la voz más de lo que debía y bajó el tono-Tu no sientes nada...

Una lágrima cayó por el rostro de Eva. Mario acercó su mano pero ella la apartó.

-¡Yo también tengo sentimientos, joder!

-Los tienes, pero por lo que veo no hacia mí....-dijo Eva tapándose la cara para que Mario no la viera llorar.

-¡Te acabo de conocer! ¿Pero qué quieres que diga?... ¿Te quiero?

-Quiero que reconozcas lo que ha pasado entre nosotros y que si ha sido un error me lo digas.

-No ha sido un error.

-Entonces, ¿por qué lo has negado?-dijo Eva sin controlar el volumen de su voz.

-Por vergüenza.

-Ah, que encima te avergüenzas de mi-dijo Eva marcando bien el sarcasmo de su frase.

-¿Se ha acabado?-preguntó Mario mirando fijamente los ojos de la joven.

-Pero Mario, ¿no lo entiendes? No se puede terminar algo que no has empezado.

-¿Quieres salir conmigo?

-¿Qué? Lo tuyo es muy fuerte chaval.

Esta vez, Eva no se apartó y dejó que Mario le acariciara la mejilla. Éste se acercó a su oído y pronunció las palabras que nadie le había dicho jamás a Eva:

-Te quiero.

Eva se dejó caer en la cama. Todo esto le superaba.

-Bueno, necesitarás estar sola, mejor me voy ya.

-Noquéate conmigo.

Eva no sabía lo que hacía. Su cerebro pedía que se fuera, en cambio, su corazón, deseaba que se quedara.

-Está bien, iré a avisar a mi padre de que paso la noche aquí.

-Vamos los dos.

Eva cogió a Mario de la mano y mirándole a los ojos dijo:

-Si

-¿Qué?

-Que si, que quiero salir contigo.

Los dos sonrieron y salieron de la habitación.

Para la sorpresa de ambos, no había nadie.

-Es tarde, se habrán ido a dormir-concluyó Eva.

Los dos se sentaron en el sofá:

-¿Qué hacemos?-preguntó Eva abrazándose a Mario.

Éste estaba más nervioso de lo normal. Incomodado se levantó del sofá y dio vueltas por todo el salón hasta que por fin habló.

-¿Y si salimos fuera?

La chica sonrió y salieron al jardín. Había luna llena. La piscina estaba iluminada por unos faros de luz blanca. Era romántica.

-Espera-Eva salió corriendo y volvió poco tiempo después con un bañador negro descubierto por la espalda.

Mario se quedó boquiabierto. El vientre plano de la joven se movía agitado por la carrera.

Se tiró de cabeza en la piscina. Mario tras quitarse la camisa, le siguió. Ahí estaban, juntos, de noche.

Eva se sumergió en la piscina y unos segundos después emergió del agua. Mario le observaba atentamente.

La chica se aproximó al joven a la vez que dibujaba círculos sobre el agua.

Mario tenía los nervios a flor de piel, pero no le importaba. Había llegado el momento, Eva era la chica ideal, la chica perfecta.

Ambos se hundieron en un profundo beso.

Mario estaba seguro de lo que iba a hacer, descendió sus manos hasta rodear por completo la cintura de la chica y ésta se desabrochó el bañador atado al cuello.

Todo iba bien hasta que les interrumpieron.

-¿A qué no se nota el frío de fuera?-Vicky aguantó la risa, pero fue inútil, rompió a reír.

No sabíamos que estabais aquí si queréis nos vamos-John se sentía culpable, con lo que le habría costado a su hermano.

-No, no pasa nada-dijo Eva abrochándose el bañador-además yo me iba a dormir ya.

-Si, yo también hermanito-dijo Mario sonrojado.

-Mario, es muy tarde ¿Por qué no te quedas a dormir?

A Eva se le iluminaron los ojos. Era un sueño, tenía que ser un sueño.

-Eso quedate, puedes dormir en el sofá, porque no quedan camas libres.

Vicky guiñó el ojo a Eva. Era su oportunidad.

-Si quieres puedes dormir conmigo cariño-Eva le cogió de la mano y el joven afirmó con la cabeza.

¿Cariño? ¿Tanto se han perdido? Eso parece.

-Bueno nosotros nos vamos ya-Eva abrió la puerta corredera-que paséis buena noche.

Vicky y John sonrieron y se despidieron con un movimiento de mano.

-¡Qué noche tan bonita!-Vicky se acostó en el césped.

-Casi tanto como tú...

John se inclinó sobre ella y una noche más la pasión se juntó en un solo cuerpo.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Carlos (viernes, 07 diciembre 2012 00:32)

    Hmmm, lo dejo aquí por hoy, ya seguiré mañana, muy bueno sigue así! ^.^