Una nueva tentación

Capítulo 7

Una llamada inesperada hizo que John se cabreara. Hoy, sábado, también le toca trabajar. Eran aproximadamente las seis y media de la mañana. John cogió los pantalones negros que se encontraban bajo la cama y se vistió rápidamente. Por último ajustó la corbata rayada que le regaló Nadia a su cuello.

Antes de irse, se quedó unos minutos observando a Vicky. Era perfecta y según le había comentado quería ir a la universidad.

Salió de la casa y entró en el Jaguar. Cerrando los ojos suspiró, estaba cansado. Muy cansado.

Había estado con Vicky toda la noche. Sonrisa.John lució su brillante dentadura mientras ajustaba el retrovisor. Por fin arrancó.

En apenas veinte minutos llegó al parking del edificio en el que trabajaba.

Esta vez el ascensor tardó. La puerta se abrió.

Dentro había una joven de aproximadamente metro setenta, taconazos de vértigo y pitillos ajustados.

La joven empezó a hablar:

-Hola, soy Sandra-la joven tenía la voz temblorosa, estaba claro que John le imponía.

-¿A qué piso vas, Sandra?-John no tenía ganas de hablar.

-Al sexto.

En eso, la puerta se abrió. Ambos salieron con cierta distancia entre los dos.

Nadia salió a su encuentro:

-Vaya señor, parece que ya ha conocido a mi hija.

-Voy a ser su sustituta-dijo Sandra orgullosa.

-¿Su sustituta?-John aún estaba dormido, le costaba pillar las cosas.

-Si señor, me tengo que ir a cuidar de mi madre que está muy enferma. Pero descuide, Sandra lo llevará bien.

Sandra se acercó a su madre y la abrazó. Fue una despedida emotiva.

Apenas eran las siete de la mañana cuando alguien golpeó la puerta de su despacho.

John fue personalmente a abrir la puerta.

-¿Querías algo?-A John no le agradaba la idea de que Sandra fuera su secretaria. Quería a Vicky, pero Sandra era una tentación.

-Hay un hombre que quiere verle.-su madre le había hablado de él tanto. Era mejor en persona- ¿Le digo que pase?

-Sí, por favor.

John dejó la puerta abierta y se dejó caer en el confortable sillón de su despacho.

-Yeee hermano- un hombre de raza negra con pintas barriobajeras entró en el despacho-. Me acaban de soltar del trullo.

-Jeff. ¿Que te trae por aquí?

-No tronco, venía a avisarte.

-¿A avisarme de qué?

-¿Te acuerdas del narco a el que enchinoraste?

-Sí... creo que si ¿cómo se llamaba?

-No se tío pero en chirona la llamaban el "pastis". Oí un rumor de que por una pastilla mató a uno.

-Bueno... ¿pero a que has venido?

-Va a por tí, colega, a por tí, y a por los tuyos.

-¿Qué?- John cogió el teléfono y poco tiempo después Sandra apareció en el despacho.

-Sandra, necesito que llames a mi padre, dígale que es urgente ¡venga, vamos!

Sandra salió corriendo hacia su mesa y marcó el número que su madre le había dejado en un posita situado en el escritorio. ¿Que pasará? La joven estaba confundida. John estaba preocupado.

-Pero Jeff, ¿cómo te has enterado?

Verás colega era mi compañero de celda.

-Pero ¿te contó algo? A John no le cuadraban las cosas. Ramírez jamás revelaría sus planes a no ser que ganara algo con ello.

-Que va brote, le vi hablando con un ruso.

-¿El ruso? ¿Sabes por casualidad porque cumplía condena?

-Creo que es un traficante de armas principiante, poca cosa.

-Y es ruso...

-Que va loco, es colombiano.

-¿Y porque le llaman así?

-Porque es más blanco que la leche brote; si no hablara pensaría que está muerto. 

A pesar de la tensión del momento, John sonrió ante la ocurrencia de su amigo. Sandra entró tras llamar a la puerta.

-Señor, su padre ha llegado.

-Dígale que pase, por favor.

Sandra obedeció y llevó a Pedro al despacho.

-Hijo, me gusta tu nueva secretaria.

La joven, sonrojada, se disponía a salir cuando escuchó a John.

-Sandra, quédate, por favor, necesitaremos consejo.

Por primera vez en todo el día Sandra recibió un trato especial por parte de John.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Amalia (viernes, 16 noviembre 2012 18:45)

    Hola Bea, no me lo puedo creer, ¿ésto lo has hecho tú?, sabía que te gustaba pero no imaginaba cuanto. Sigue así no lo dejes y llegarás lejos. Suerte.