Pero no el mejor

Capítulo 11

Las cosas no mejoraban. John y Max no encontraban nada que les ayudara a encontrar a Ramírez. Necesitaban encontrarle, si no, el lo haría antes.

-Max necesitamos ayuda, llama a Sandra, que mande reunir a los mejores agentes de la agencia, deprisa.

-¡En seguida!-dijo Max cogiendo el móvil.

El tiempo pasó lentísimo, hasta que llamaron a la puerta del despacho. Uno a uno los agentes fueron tomando asiento y escucharon toda la explicación de John.

-Mirad, necesito que seáis sinceros, necesito que me digáis quien es el mejor agente.

Los presentes se miraron entre sí, entre murmullos, un joven de apenas dieciocho años  se levantó inseguro.

-Señor-dijo tragando saliva-creo que estoy capacitado para esta misión. Soy uno de los mejores.

-Pero no el mejor-dijo  desde la puerta una joven de pelo corto y ojos azules.

El joven retiró la vista y tomó asiento de nuevo.

-Bueno, trabajaréis los dos-dijo John-Los demás gracias, pero ya podéis volver a vuestros puestos de trabajo.

Los cuatro se quedaron en la habitación prácticamente inmóviles.

-Bueno, ¿cómo os llamáis?

El joven iba a hablar cuando la preciosa chica le fulminó con la mirada.

-Yo soy Diana-dijo ignorando por completo al intimidado joven.

-Yo, yo, yo soy Alan-dijo tartamudeando.

-Bueno chicos, pues bienvenidos a esta misión, he observado Diana que eres un poco repulsiva con Alan, espero que tu actitud cambie, podéis empezar a trabajar.

Diana observo de reojo a Alan antes de salir y después abandonó el despacho. Alana la siguió de lejos hasta llegar a su mesa.

Alan suspiró aliviado cuando alguien le dio la vuelta a su silla.

-Mira mocoso, no me gustas, mas te vale no meter la pata, que quede claro, no soy tu niñera.

Alan tragó saliva y observo como Diana se alejaba con el movimiento propio de una modelo.

-Perdona, ¿puedo utilizar tu ordenador?

El joven se giró bruscamente sorprendido. Ahora su corazón palpitaba a gran velocidad. Alan asintió con la cabeza y se levantó de su asiento para cedérselo a la joven rubia de piel clara que descansaba aun sobre la mesa de escritorio.

-Soy Alicia-dijo la joven con una sonrisa de oreja a oreja- Es que he tenido problemas en mi ordenador, me parece que no voy a poder usarlo en una buena temporada.

-No es molestia, yo soy Alan.

Ambos jóvenes entablaron conversación. Estaban los dos tan cómodos que no se percataron de que eran los últimos en abandonar el edificio.

-Vaya, se ha hecho un poco tarde ya-Alicia se levanto y se dirigió hacia su mesa de trabajo, cogió un gran bolso y una chaqueta de cuero ajustada y se acercó a Alan-Gracias por todo, nos vemos.

La joven besó tiernamente la mejilla de Alan y abandono el recinto. Era aproximadamente media noche, pero Alan no quería marcharse.

Repasó uno por uno todo los archivos relacionados con Ramírez hasta que encontró algo que le llamó la atención.

En la mayoría de los casos aparecía el mismo testigo, el mismo nombre, la misma persona que absolvía a Ramírez de todos y cada uno de los casos que quedaban archivados en el triste almacén de los casos pendientes.

No estaba seguro de lo que significaba, pero sabía con certeza que les daría nueva información, y no se equivocaba del todo.

 

 

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Habana (miércoles, 26 diciembre 2012 12:12)

    Esta muy bien, Bea, y avísame cuando subas mas, estaré encantada de leerlo. Besitos (L