La encontraremos

Capítulo 13

El día ya amanecía. Los rayos del sol acariciaban la abundante melena de Eva. Aún continuaba sin creérselo, había pasado tanto en tan poco tiempo que no podía asimilarlo.

La casa continuaba en silencio, supuso que aún todos dormían. Se dirigió a la cocina y preparó el desayuno. El café estaba  saliendo cuando alguien le rodeó por la cintura. La joven sonrió al descubrir el rostro de Mario.

-Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y llevabas ese vestido rosa que tanto me gusta, pienso en ti princesa, solo pienso en ti, -Dijo Mario - ¿Por qué lloras?

Mario cambió la expresión de su cara y abrazó a la joven apoyando la barbilla en su cabeza.

-¡Que te quiero!

-¿Y por eso lloras mi vida?- El joven sonrió dejando ver su bella sonrisa.

-No, lloro porque todas las historias tienen final…y esta no va a ser diferente.

-¿Cómo? Claro que esta es diferente, esta es nuestra historia, nosotros decidimos cómo y cuándo se acaba, y por mi parte nuestro cuento se hará eterno.

Eva se abalanzó sobre Mario, tenía razón nada ni nadie podría separarlos es más, lo suyo sería infinito.

-¿Habéis visto a  Vicky?

Lorena se acercó a los jóvenes a la vez que intentaba, sin gran éxito, arreglar su pelo con las manos.

-No, no la hemos visto. Seguramente siga dormida.

-Bueno… ¿Qué hay para desayunar?-Lorena se sentó en la mesa de la cocina y esperó a que Eva le preparara el desayuno.

-¡Tienes más cara que espalda!

Lorena se encogió de hombros y se lanzó sobre las tortitas como si no hubiera mañana.

Oskar entró en la cocina.

-Buenos días chicos- dijo con una amplia sonrisa y tras coger un plato de tortitas, se dirigió hacia el extremo opuesto de la casa.

Notó que una mano le acariciaba, y acto reflejo soltó una patada.

Un estruendo sonido terminó de despertar a Sandra. Encendió la la lamparilla que descansaba sobre la mesita de noche. Contempló con cautela la habitación, no vio a nadie. Se deshizo del matojo de sábanas que la envolvían y se aproximó al borde de la cama. Observó como Oskar intentaba recoger, sin mayor éxito, el chocolate esparcido ahora por toda la alfombra.

-Te tienes que quitar esa mala costumbre de lanzar patadas al aire- Dijo Oskar malhumorado mientras salía de la habitación con las manos sumergidas en las tortitas con chocolate.

Sandra sonrió tímidamente y observó atentamente como Oskar volvía a entrar en la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

-¿Cómo has dormido hoy?- La voz de Oskar se apaciguó.

-Hombre, lo que pasó ayer fue difícil de asumir…

Sandra miró a Oskar, su penetrante mirada verde la hipnotizó de tal manera, que no pudo ni quiso evitar lo que iba a pasar.

-No sabes cuánto tiempo llevo esperando este momento Sandra…- Oskar envolvió entre sus brazos a la joven chica. Cuidadosamente desnudó su esbelto cuerpo dejando al descubierto hasta lo más oculto de su ser.

Sandra temblaba ante la atenta mirada de Oskar, que continuaba observándola con gran detalle.

Oskar soltó a la joven y salió de la habitación, Sandra no sabía que pasaba, pasaron diez minutos y el joven no volvía, así que decidió vestirse.

Salió y vio a Oskar hablando con Lorena, se acercó a ellos y escuchó atentamente la conversación que mantenían.

-¿Cómo que no está?- Oskar, inquieto, recorrió la cocina de extremo a extremo- hay que avisar a John cuanto antes…

Mario cogió el móvil y le comunicó la ingrata noticia a su hermano.

-Tranquila Eva, esto no va a quedar así, la encontraremos, te lo prometo.

 

 

 

 

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