Volver a sonreír

Capítulo 19

El ruido de los tacones resonaba en  toda la habitación hasta que por fin la puerta se abrió y el joven se sentó en frente de la preciosa chica.

-Empezamos bien el día mocoso- Dijo la chica fulminando con la mirada al rubio de ojos azules que ahora la observaba divertido.

Alan había mejorado bastante desde la última vez, ya no era el chico tímido que era hace unos meses, y ya no se dejaba manipular tanto por Diana, aun que era evidente que la chica era quien llevaba las riendas de la investigación.

-Mira, ha llegado esta mañana- Alan manipuló el paquete con cautela y observó detenidamente el nombre.

Alejandro Santos… ¡no podía ser!  Alan se levantó y ágilmente sacó su Smartphone del bolsillo.

-Jefe, creo que he encontrado algo, debería venir lo antes posible.

Diana miró extrañada a su compañero, no comprendía lo que había visto su compañero para que se pusiera así pero pronto lo entendió todo.

-¿Qué?-Diana se acercó a donde estaba su compañero, apartó los papeles y el paquete que John había recibido y se sentó encima de la mesa a escuchar las sospechas de su ahora compañero de investigación.

-Verás Di- Alan se había acostumbrado a llamar a su compañera de ese modo, le resultaba mucho más rápido y cómodo, y además le agradaba pensar que entre él y Diana podría existir algún día una relación más allá de lo  laboral- El día que John nos comunicó que teníamos que hacer, me quedé hasta tarde en la oficina. Aprovechando que no había casi nadie en la oficina me puse a revisar un a uno los casos en los que Ramírez había estado implicado directa o indirectamente y hubo algo que me llamó mucho la atención. En cada uno de esos archivos, aparecía el mismo nombre.

-¡Alejandro Santos!- Diana sonrió y abrazó al chico.

Por primera vez en muchos años la chica volvía a sonreír, por primera vez en mucho tiempo volvía a confiar en un hombre. Por primera vez en estos meses, Diana se dio cuenta de lo que le gustaba sentir la compañía de Alan.

Alan se sorprendió ante la reacción de su compañera pero la apretó con fuerza sonriendo hacia sus adentros. Que chica más rara- pensó el joven, pero este pensamiento solo confirmó lo que llevaba meses sospechando, estaba colado por ella.

John entró de repente en la oficina, pillando de imprevisto a ambos jóvenes que aún entre risas, degustaban la comida china que habían pedido apenas media hora antes.

-¡Jefe! – Alan se levantó del asiento y tras limpiarse la boca con una servilleta le contó a John todo lo que sabía y los indicios que había encontrado en ese frío día de finales de enero.

-Bueno… ya tenemos algo con lo que seguir, Ramírez nos lleva mucho tiempo de ventaja y estoy empezando a pensar que va a ganar este asalto.

John salió del piso franco y  desde la ventana, ambos jóvenes observaron cómo se subía a un Buggati Veyron y velozmente desaparecía en el angosto tramo de calle.

Diana tomó asiento de nuevo y jugó con los palillos entre las manos mientras observaba como su compañero aún miraba pensativo por la ventana de la habitación. Era Alan, el mismo chico al que hace un par de meses no podía ni ver, el chico de cara infantil que la hecho cambiar su padecer respecto a los hombres y es que después de lo que sufrió, llegó a la conclusión  de que jamás podría perdonar a los hombres. Hasta que apareció él. Hasta que su mirada se topó con la cautivadora sonrisa de ese joven inocente que se atrevió a plantarle cara.

Alan volvió también hacia la mesa y sonriendo a Diana terminó de comer.

-¿Qué habrá en el paquete?- Diana fijo sus ojos en el joven y siguió sus pasos hasta la cocina.

Ambos fregaron los vasos y recogieron la mesa. Alan cerró la nevera, después de guardar la bebida, y Diana se lanzó sobre él. El joven la sujetó con fuerza y la apoyó sobre la encimera. Despacio, desabrochó cada uno de los botones de la ajustada camisa de Diana. La chica hizo lo mismo con la camisa de él y cuando quisieron darse cuenta ambos estaban desnudos, sin ropa que ocultara la atracción que sentían el uno por el otro. Con cuidado Alan la cogió de nuevo y la condujo hasta la pequeña habitación del piso. Con cuidado se puso encima de la chica, en esos momentos parecía más vulnerable que nunca. Lentamente comenzó a mover sus caderas. La joven intentó disimular el placer, pero su rostro lo decía todo. Estiró sus brazos y se agarró con fuerza en la ahora musculada espalda del joven. Estaba a punto de llegar al clímax, cuando un estruendoso ruido hizo que ambos jóvenes apartaran de su mente esa sensación tan satisfactoria que estaban a punto de sentir.

Alan se vistió apresuradamente y salió al también pequeño salón. La puerta estaba abierta de par en par, habían entrado en la casa, y lo más importante, habían robado el paquete. Cada vez las cosas se ponían más difíciles, pero lo peor solo acaba de empezar.

 

 

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Comentarios: 6
  • #1

    angel:) (domingo, 24 marzo 2013 16:34)

    jajajaja menudo capitulo no?hay de todo jajaja molaa sigue asii teeq

  • #2

    alejandra gran rios (domingo, 24 marzo 2013 17:08)

    no le leido todo peroo estaaa xulisimaaa tata eres la mejoor de todass jajja esas novelas mencantann son xulisimass i de todo esperoo ke todoo te vayaa biien con las noveelas i de todoo teamoo amoorr jaja:)= buenoo akii te degoo mi comentariiooo tequiierooo

  • #3

    MariCarmen20:) (domingo, 24 marzo 2013 17:12)

    Es preciosa la historia! Te quiero:) Sigue asi,cuando me dijiste nada más empezar la historia que me habías puesto ami, pero no con mí nombre en un personaje, me encanto , me los e estado leyendo y me encantan, te quiero20!

  • #4

    andy (domingo, 24 marzo 2013 17:21)

    me encanta en serio, lo haces genial cielo , sube más pronto :)

  • #5

    Lorena (domingo, 24 marzo 2013 18:16)

    Chica, que hentai te ha salido,esa chica se ha lanzado pero bien eh. Pues me dejas con la intriga,es lo que me encanta,que pareces una escritora de verdad dejándonos en vilo.

  • #6

    Ginebra (domingo, 24 marzo 2013 18:43)

    POR FINNNNNNNNNNNNNNNNNN