Cosas del destino

Capítulo 21

Cuatro personas se encontraban reunidas. Las abandonadas calles facilitaba la conversación que tenían.

-¿No decías que lo tenías todo controlado?- La chica se cruzó de piernas y miró fijamente a los ojos de su jefe.

-Alejandro está pisando campo enemigo… tenemos que callarle como sea, y ese va a ser tu trabajo Alicia.

La chica le miró molesta. Ya tenía suficiente con descargar los archivos del ordenador de Alan y no estaba dispuesta a implicarse más en el asunto.

-Pero jefe, yo ya tengo trabajo- Alicia protestó con una voz firme pero a la vez infantil.

-Mira niñita- Ramírez se puso de pie y se situó al lado de la silla donde Alicia estaba  sentada- ya te dije que esto no era un juego de niños, no me vengas ahora con gilipolleces porque a la primera estupidez que cometas estás muerta, ¿queda claro?

Alicia tragó saliva y afirmó con la cabeza. Mientras tanto, Dani y Oskar observaban la escena.

-Ya puedes empezar, y que no te vea nadie, quiero ver a Alejandro Santos muerto a primera hora y no dejes pruebas.

Alicia se levantó murmurando en voz baja. Poco después había abandonado ya el almacén.

Sacó las llaves del coche y emprendió su camino. Necesitaba encontrar a Alejandro, y cuanto antes mejor. Su teléfono móvil empezó a sonar.

-¡Vaya, que sorpresa!- Soltó Alicia nada más contestar la llamada- claro, estaré ahí a en punto.

La chica con una sonrisa en la cara, había descuidado por completo la carretera, y ya fue tarde cuando vio aproximarse un coche a toda velocidad.

La joven intentó esquivarlo pero, el volantazo que dio, hizo que perdiera por completo el equilibrio del automóvil.

Alicia despertó en mitad de la noche, le dolía partes de su cuerpo que ni siquiera conocía. El airbag estaba activado, pero solo tenía una pequeña brecha en la parte frontal de la cabeza.

Salió del coche por la ventanilla con grandes dificultades. Cojeando, salió de la cuneta donde el coche se había estrellado contra un árbol, y comenzó a buscar la carretera de la que había salido disparada.

No fue difícil. En apenas cinco minutos vislumbró la carretera oscura y solitaria. Se sentó en el quitamiedos hasta que por fin, a lo lejos, observó las luces de un coche.

Como pudo, se levantó, y caminó para ponerse en medio de la carretera obligando al coche a parar.

El conductor era un chico joven, de 182 centímetros de altura, no era nada del otro mundo.

Su torso estaba poco definido, su espalda era ligeramente ancha y sus ojos… que decir de unos ojos que con solo mirarlos te lo decían todo, de un color miel intenso que hipnotizaban…

-¿Te puedo ayudar? – La voz del chico sonó muy dulce, tanto que a Alicia le transmitió confianza.

La chica simplemente asintió y con mucho cuidado  se introdujo en el coche. No le salían las palabras, pero había una duda, ¿era por el accidente, o por la presencia del joven?

Tenía que ser lo primero, Alicia nunca había consentido que un hombre le dominara, ¿por qué iba a ser distinto ahora?

-Soy Alejandro- Aunque pareciera increíble, el joven estaba realmente preocupado por el estado de la joven, desde que había subido al coche, no había formulado palabra.

La chica bajó la mirada y tímidamente, casi en un susurró contestó:

-Yo… soy Alicia…

-Bonito nombre, te voy a llevar a un hospital para que te vean las heridas, no tienen muy buena pinta.

Alicia, al escuchar eso, volvió en sí y gritó con todas sus fuerzas, que no eran demasiadas.

-¡No!

EL chico se asustó ante la respuesta y comprendió que algo estaba pasando.

-Está bien, te llevaré a mi casa.

Diez minutos después,  llegaron a un bloque de edificios. El joven salió primero y ayudó a Alicia a salir del coche.

-Hay un problema, es un tercero si ascensor así que…- el joven se calló y cogió a Alicia en brazos.

La chica se sorprendió, algo asustada, se agarró al cuello de Alejandro. Fue entonces cuando lo que había sentido en el coche se acentuó, su corazón se disparó y embobada apoyó su cabeza en el hombro de éste.

La sentó con cuidado sobre el sofá y la vio adormilada. Había perdido bastante sangre.

Alejandro fue a por vendas y agua oxigenada para desinfectar las heridas.

Alicia se despertó cuando le echó el agua oxigenada en la herida de la frente, el  escozor era insoportable.

-Shhh – Alejandro intentó tranquilizarla y le dio la mano para que la sostuviera durante la cura.

La chica apretó con fuerza la mano hasta que por fin terminó. Aprovechó que Alejandro se fue a dejar las cosas de nuevo en el botiquín para fijarse en el arreglado apartamento.

Se levantó y observó cuidadosamente un piano que se encontraba en el salón.

Al otro lado de la  estancia, observó otra especie de piano, fue a acercarse cuando sus ojos se depositaron en un diploma…

Alicia precipitadamente se fue de la casa cogió las llaves del coche de Alejandro y se fue por donde había venido. Alejandro pegó un fuerte golpe en la pared y el marco donde se encontraba el diploma se cayó rompiéndose en mil pedazos, en el se podía leer:

Alejandro Santos, diploma del curso superior de clave.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    FRAMBU-CHAN (Lore) (jueves, 20 junio 2013 21:01)

    Uy,Uy,Uy,pues yo creo que al final hay tema...¿Y si se pasa Alicia al otro bando eh?