Otro en tu lugar

Capítulo 23

Silencio. Ambos hombres avanzaban con cuidado en medio de la noche guiados por la simple luz de las farolas.

-Es aquí – Oskar sacó un estuche de el bolsillo externo de su pantalón.

Lo tenía todo controlado. A lo largo de estos días, se había encargado de recopilar todas las llaves de todos los posibles accesos a la vivienda.

Dani tragó saliva. ¿Por qué estaba tan nervioso? Desenfundó la pistola que tenia en su costado derecho y dio la señal.

-Vamos…- Oskar tomó la iniciativa y recorrió la parcela de tierra que rodeaba el bloque de apartamentos hasta que encontró la puerta trasera.

-¿Qué tengo que hacer?-Dani ocultó sin mayor éxito su miedo.

Oskar con una sonrisa pícara miró al chico y vaciló:

-Pues no sé, podemos jugar a las cocinitas y ver la nueva película de Barbie ¿Qué te parece?

Dani, molesto, apartó con un brusco empujón a Oskar y comenzó a subir las escaleras sigilosamente. Llegaron al rellano. Oskar cogió la llave y la introdujo con cuidado en la cerradura. Bingo.

-Dani tu coge a Sandra, yo cogeré a Vicky- abrió la puerta y avanzó apresuradamente hacia la habitación dónde se encontraba la chica.

No pudo evitarlo. La chica despertó y Oskar se vio obligado a improvisar. Tapó la boca de la joven, sin mayor dificultad, con su mano, la levantó a pulso pero se resistía demasiado así que recurrió al plan B. Tumbó a Vicky sobre la cama, se sentó sobre ella y mientras aún ejercía presión sobre la boca de la chica con la mano derecha, utilizó la mano izquierda para sacar de su bolsillo un frasquito. Divertido, se lo mostró a Vicky, y no pudo evitar una sonrisa al contemplar el miedo en el rostro de la joven.

Por fin venció la batalla. La cogió en brazos y se dispuso a salir por la puerta de la habitación.

Fuera ya estaba Alan, que portaba a Sandra en sus brazos. Al contrario que Oskar, el tuvo más suerte. Sandra no se despertó y lo único que tuvo que hacer fue pasar el pequeño frasquito de cloroformo que se habían introducido ambos en el bolsillo bajo la nariz de la chica.

Bajaron precpitados. Antes de nada ataron a las chicas. Oskar optó por encerrarlas en el maletero del amplio Renault Scenic, pero inmediatamente Dani se opuso y por consecuencia, las introdujeron en la parte trasera del coche.

                                *****

Abrió los ojos. ¿Dónde estaba? Intentó moverse pero unas cadenas se lo impidieron. El dolor de cabeza era insoportable, así que cerró los ojos por un instante hasta que pudo divisar con más claridad lo que había a su alrededor.

Estaba sentada en el suelo. Una habitación de ladrillo rojo le servía de cárcel. En lo alto de las paredes podía observar unos focos que desprendían una tenue luz. Cambio la dirección de su mirada hasta que en la otra parte de la habitación vio a Sandra.

Vicky intentó llegar hasta ella, pero la cadena que la sujetaba era demasiado corta.

La puerta se abrió.

- ¡Vaya! Ya hay una que ha despertado- Oskar rio con descaro y se acercó a la chica aún despierta- ¿Sabes una cosa Vicky? Tengo ganas de divertirme y tú no estás nada mal.

Oskar se desabrochó el botón del pantalón, cogió a Vicky de un puñado y la tumbó en el suelo. El brillo de los ojos de la joven avisaba de que las lágrimas estaban a punto de brotar por sus ojos. Oskar rompió bruscamente la tela del pantalón del pijama y siguió el mismo proceso con las braguitas que llevaba Vicky. Posó sus musculados brazos sobre los hombros de la chica, agachó la cabeza y le susurró al oído.

-Ahora vas a saber lo que es un hombre de verdad…- Estaba ya en posición para finalizar la tarea que llevaba entre manos cuando la puerta de la pequeña habitación se abrió.

-¿Qué coño estás haciendo?- Dani miró con rabia al joven que amenazaba con forzar a la indefensa chica.

-Divertirme un poco, ¿acaso tú no quieres?- Oskar volvió a reír.

Dani desenfundó su pistola y disparó contra su compañero. Éste resultó herido en la rodilla.

-¿Eres gilipollas o que te pasa?- Oskar iba desarmado así que no pudo hacer gran cosa.

Dani sacó la llave de las cadenas y desató a Vicky. Luego desató a Sandra, que aún seguía dormida.

Cogió a Sandra y tendió la mano a Vicky. Ésta con recelo obedeció y lo siguió hasta salir al aire libre.

Dani cogió el coche y se dirigió a su casa. Sandra ya había despertado aunque aún continuaba fuera de sí. Vicky la ayudó a entrar en la casa, donde durmió durante un largo periodo de tiempo.

-Toma, ponte esto.-Dani le ofreció a Vicky unos pantalones de deporte oscuros. Intentó no mirarla, pero es que era preciosa.

-Gracias… -Vicky, sonrojada, se puso la prenda. Al levantarse del sofá, dejó ver su delgado cuerpo.

Dani empezó a sudar. Se dirigió a la cocina con la mala suerte o con la fortuna de que Vicky lo siguió.

-¿Por qué me has ayudado?- Vicky bajó la mirada, no podía mirarlo a los ojos.

- ¿De verdad quieres saberlo?- Dani no estaba seguro de cómo sería su reacción.

La chica asintió con la cabeza y en ese mismo momento que se juntaron ambas  miradas, Dani rozó suavemente los labios de la joven.

Ésta se apartó bruscamente del chico.

-No tengo nada contra ti, pero es que ya hay alguien en el lugar que quieres ocupar.

Tras estas palabras Vicky agarró con fuerza a Sandra y salieron juntas de la casa:

-Gracias, y adiós…

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Esther (jueves, 02 enero 2014 23:06)

    Esta muy bien la historia, es muy bonita :)

  • #2

    David Luciano (viernes, 03 enero 2014 20:41)

    Una buena historia,pronto me obligaran a leerla entera:)