Las apariencias engañan

Capítulo 24

-¡Maldito cabrón!- John abrazó con fuerza a Vicky.

Mientras tanto Dani observaba la escena desde un rincón del despacho, apartado de todas las personas que se encontraban alrededor de la mesa de escritorio.

-¡Tú! ¡Ven aquí joder!- gritó Max con fuerza. La rabia se podía ver en sus ojos… Llamaradas de impotencia los encendían.

Dani avanzó tragando saliva y un fuerte empujón lo hizo caer sobre una silla:

-¿Dónde está tu jefe?- John propinó al joven un puñetazo que acabó por romperle la nariz.

-¡Apártate!- Vicky enfureció al ver la reacción que había tenido John y se puso entre ambos adversarios.

-Vicky, no te metas…Esto es algo personal- John agarró con fuerza a la chica por el brazo y la apartó sin ningún reparo.

-¿Por qué no te dedicas a hacer tu trabajo y dejas de intentar hacerte el machote?- Vicky cogió con cuidado a Dani y juntos salieron del despacho. Llegaron al baño. La chica utilizó las técnicas de cura que su madre le había enseñado cuando era pequeña. Con cuidado, desinfectó la herida que John había causado sobre la nariz de Dani y la vendó como pudo con trozos de papel higiénico.

-Siento todo esto…Lo único que quiere es protegerme- La joven se sentó en el suelo y empezó a jugar con su pelo.

-Lo sé- afirmó rotundo Dani- Vicky, me estoy jugando la vida por ti… Me tengo que ir. No sé donde esta Ramírez, y en estos momentos no quiero saberlo.

Vicky asintió tristemente con la cabeza, ¿qué le pasaba? Tenía la sensación de que si Dani partía, no conseguiría salir de esta historia con vida.

Ruidos. La puerta se cerró y oyeron como el culpable cerraba con llave el lavabo.

-¡Tenemos problemas!- Dani se apresuró a levantar a Vicky- Escúchame bien, entra en el baño.

La chica obedeció a su ahora compañero. Se subió encima del inodoro para poder subirse encima del chico. Éste la elevó hasta que la joven pudo alcanzar la rendija del conducto de ventilación. Se metió, la cerró de nuevo y contempló silenciosamente la escena.

Justo debajo, Dani, se bajó los pantalones y se sentó sobre el váter. Vicky intentó apartar la vista pero le fue imposible. Sus ojos observaron con el más mínimo detalle aquella escena. La tranquilidad expiró. La puerta del lavabo donde se encontraba Dani fue derribada en apenas segundos.

-Hombre amigo… que sorpresa verte por aquí- Oskar lo miró y revisó concienzudamente el lugar- ¿Dónde está esa puta de barrio? Me quedé con ganas el otro día antes de que me pegaras el tiro tenía algo que hacer, ¿recuerdas?

-Esa puta de barrio como tú la llamas es más astuta que tú…- El vendaje improvisado que llevaba en la nariz cayó al suelo.

-Vaya, la nenita se ha hecho pupa –Oskar sacó de su bolsillo una navaja.

Al mismo tiempo, Vicky luchaba por no cagarla. La joven estaba perdida en la conversación cuando algo rozó sus piernas. Asustada pegó un grito que reprimió en una milésima de segundo.

-¡Está aquí! ¡Dime dónde coño has escondido a esa zorra!- Oskar apoyó la navaja que tenía en la mano en el cuello de Dani que, indefenso, retrocedió lo máximo que pudo hasta que topó con la pared.

Ya no esperó más. Poco a poco fue deslizando la afilada navaja por el cuello de Dani. Éste intentó gritar, pero ya fue demasiado tarde, perdió la conciencia, y en apenas unos segundos más cayó tendido en el suelo.

-Encontraré a esa furcia barata… - Oskar dio una serie de toques en la puerta y ésta se abrió.

Vicky lloraba en silencio. Esperó algo de tiempo. Cuando perdió el miedo abrió la rendija por la que media hora antes había entrado y bajó. Se apoyó sobre el pecho ensangrentado de Dani y ahora si, lloró. Su llanto alarmó a una de las trabajadoras de la oficina. John y todos los demás aparecieron en menos que canta un gallo.

-¿Qué ha pasado Vicky?- John se arrodilló junto a la joven y la sostuvo. Estaba pringada de sangre y temblaba.

-Todo ha sido mi culpa, todo ha sido mi culpa…- Vicky recordó lo que era el dolor. Otra vez se sentía culpable… La chica mojó sus dedos en la sangre de Dani y suavemente dibujó un corazón sobre su pecho.

-¿Qué haces?- John no sabía lo que pasaba y empezó a preocuparse.

-Algo que debería haber hecho antes…- Vicky se sentó sobre sus rodillas y levemente acarició los ensangrentados labios del joven con sus dedos.

En ese momento los trabajadores del SAMU entraron en el estrecho baño y desalojaron la zona. Todo lo vivido, todo lo sentido, toda esta historia había dado un vuelco. Ya no sabían en quien confiar. El bien estaba próximo al mal…

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Ginebra (martes, 14 enero 2014 21:06)

    Ha sido un capítulo corto pero intenso, me ha impactado el final y entristecido ya que, aunque Dani (el ruso) era malo, me parecía buena persona...
    SIGUE ESCRIBIENDO
    Estoy ansiosa de seguir leyendo @~@